“No hay nada como un chuletón al punto”, afirmaba Pedro Sánchez con supuesto espíritu conciliador en plena polémica sobre el consumo de carne del país. Mas, realmente, pocas cosas más subjetivas que eso de “al punto”. Lo que para un vasco significaría que la carne va a llegar roja y poco hecha a la mesa, en un asador argentino ese punto se entiende que es bien hecha, sin apenas rastros de partes rojas y mucho menos sangre. Lo curioso del tema es que vascos y argentinos comparten una extensa historia y cultura en torno a la carne, el fuego, la parrilla y el asado, pero su visión es muy, muy diferente, a veces antagónica.
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