La muerte de Benedicto XVI pone al Vaticano ante una situación nueva, el entierro de un pontífice retirado. Es la primera vez en la historia moderna de la Iglesia que muere un papa que renunció, por lo que las liturgias que tendrán lugar estos días van a marcar un precedente histórico de cara al futuro ante la posibilidad de que haya más papas que sigan su ejemplo. Todo va a depender de dos cosas: las voluntades que haya dejado escrito Benedicto XVI en su testamento, y también las resoluciones de su sucesor, el papa Francisco, que oficiará el entierro que se celebrará el próximo 5 de enero. Será la primera vez que un papa en activo despida a su sucesor.
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