A principios de dos mil veintidos, muchos retrataban a Joe Biden como un presidente fracasado. Su programa legislativo parecía bloqueado, y las contrariedades económicas parecían asegurar pérdidas asoladoras en las elecciones de mitad de orden. En vez de eso, lo que ocurrió fue que se promulgó la Ley de Reducción de la Inflación, que es principalmente una ley sobre el tiempo que cambia absolutamente el panorama, la tan cacareada “ola roja” [del Partido Republicano] se quedó en una ondita y, aunque muchos economistas siguen pronosticando que habrá una recesión, el desempleo se sostiene en niveles bajos y la inflación ha estado remitiendo.
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