La salida económica de la pandemia y tras la crisis de inflación ha logrado desmarcar definitivamente a España de Italia ante un posible inconveniente con la deuda pública. El perfil de peligro de este país es mucho mejor que el de la tercera economía de la eurozona cuando la escalada de los costes de financiación de los estados y la vuelta de las reglas fiscales en dos mil veinticuatro amenazan con un ‘tormenta’ financiera.
Fuente del Gobierno admiten que uno de los grandes objetivos del último año ha sido que absolutamente nadie pueda vincular a España con Italia si se eleva la tensión en los mercados financieros. Sobre todo, tras el beligerante ciclo de subidas de los tipos del Banco Central Europeo (BCE) para combatir contra la inflación, que encarece de manera directa la factura de intereses a la que hacen frente los países cada año, como se observa en el gráfico.
En definitiva, es vital eludir que los desequilibrios de Italia arrastren a España a tener contrariedades para financiarse, en un instante en el que las necesidades de cubrir el gasto público que no alcanzan los ingresos (el déficit) siguen siendo…