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Historia de los abogados

La abogacía puede dar una imagen de una profesión moderna y quizás no muy antigua, pero nada más lejos de la realidad.

De hecho la abogacía puede rastrearse hasta la antigua Grecia, concretamente en la figura de los oradores de Atenas, quienes debatían temas legales y administrativos en las plazas y escuelas.  No obstante, por ley estaba prohibido recibir pagos por asesorar legalmente, e incluso, eran las partes afectadas las que debían defenderse a si mismas. Cabe resaltar que en este periodo no había expertos en derecho regulando el juicio, por lo que la sentencia estaba basada en el discurso de las partes.

La figura del abogado como figura, sin embargo en 204 A.C. se aprobó una ley que impedía a los abogados cobrar por sus servicios, por lo que los servicios se cobraban clandestinamente. Finalmente esta ley acabó eliminándose, para que así los abogados pudieran cobrar sus honorarios.

Tras la caída del imperio romano, esta profesión se diluyó y no fue hasta  1140 cuando volvieron a aparecen los primeros esbozos de la abogacía. Principalmente, el derecho que se estudiaba era el referente al derecho canónico.

Finalmente poco a poco la  empezó a resurgir en Europa. En Francia fue a partir de 1.231 cuando se empezó a regular de mano de la iglesia la abogacía.

Paralelamente en Londres alrededor de 1.237 la abogacía empezó a instaurarse y a extenderse por otros países.

Finalmente poco a poco la abogacía tal y como la conocemos hoy en día fue formándose y evolucionando hasta nuestros días.

Sin lugar a dudas la profesión de los abogados cuenta con un largo recorrido a lo largo de la historia occidental.

 

 

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