Más de 50.000 personas renuncian cada año a una herencia en España: ¿qué está llevando a los herederos a decir que no?

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Más de 50.000 personas renuncian cada año a una herencia en España ¿qué está llevando a los herederos a decir que no

Las renuncias a herencias se mantienen en niveles elevados en España. Las deudas, la falta de liquidez, las obligaciones asociadas a determinadas sucesiones y los conflictos familiares están detrás de muchas decisiones que pueden tener importantes consecuencias jurídicas.

Recibir una herencia no siempre significa aumentar el patrimonio. Para miles de personas, el fallecimiento de un familiar abre una cuestión mucho más compleja de lo que puede parecer inicialmente: aceptar lo recibido o renunciar a ello.

Los últimos datos vuelven a poner cifras a una realidad que se ha consolidado durante los últimos años. En 2025 se registraron 55.789 renuncias a herencias en España, según datos del Consejo General del Notariado. La cifra se mantiene en el entorno de las 55.000 anuales desde 2021 y está claramente por encima de los niveles que se registraban hace una década, cuando en 2015 se contabilizaron 37.625.

Estas cifras, sin embargo, requieren una puntualización. Las estadísticas contabilizan las renuncias realizadas por los herederos, por lo que una misma sucesión puede generar más de una renuncia si son varias las personas llamadas a heredar.

Aun teniendo en cuenta este matiz, los datos muestran una tendencia clara: renunciar a una herencia ha dejado de ser una situación excepcional.

Las deudas, uno de los principales motivos de preocupación

Una de las cuestiones que más inquieta a quienes reciben una herencia es desconocer qué existe realmente detrás de ella.

Junto a viviendas, cuentas bancarias, vehículos, terrenos u otros bienes pueden existir préstamos pendientes, deudas tributarias, obligaciones frente a terceros o cargas que modifiquen sustancialmente el valor real del patrimonio heredado.

Esta circunstancia adquiere especial importancia cuando el heredero acepta la herencia pura y simplemente. El Código Civil establece que, en ese supuesto, puede responder de las cargas hereditarias no solo con los bienes recibidos, sino también con sus propios bienes.

Por este motivo, conocer la situación patrimonial del fallecido antes de adoptar una decisión puede resultar determinante.

Amelia Buedo, abogada de Albacete especializada en Derecho Civil y herencias, advierte de que uno de los errores más frecuentes es partir de la idea de que recibir una herencia supone necesariamente obtener un beneficio económico.

“Cuando pensamos en una herencia solemos fijarnos primero en los bienes, pero antes de tomar una decisión hay que conocer el conjunto de la sucesión. No solo qué se recibe, sino también qué obligaciones pueden existir y cuáles son las consecuencias de aceptar o renunciar”, explica.

Aceptar o renunciar no son las únicas posibilidades

Ante una herencia con una situación económica incierta, las opciones no se reducen necesariamente a aceptarla sin más o rechazarla.

El ordenamiento jurídico contempla también la aceptación a beneficio de inventario, una figura que permite mantener separado el patrimonio personal del heredero del patrimonio recibido.

En términos generales, este mecanismo permite que las deudas y obligaciones de la persona fallecida se afronten con los propios bienes de la herencia, evitando que, si se cumplen los requisitos establecidos legalmente, afecten al patrimonio personal del heredero.

El Código Civil reconoce expresamente esta posibilidad y permite al heredero solicitar la formación de inventario antes de decidir definitivamente si acepta o repudia la herencia.

Sin embargo, su uso continúa siendo reducido en comparación con el número total de sucesiones. En 2025 se contabilizaron 1.811 aceptaciones a beneficio de inventario, una cifra muy inferior al volumen de renuncias registrado durante el mismo periodo.

La diferencia evidencia también la importancia de conocer todas las alternativas disponibles antes de formalizar una decisión.

Cuando existe patrimonio, pero falta liquidez

Las deudas no son el único motivo que puede complicar una herencia.

Hay sucesiones integradas principalmente por viviendas, terrenos, locales comerciales u otros activos que pueden tener un valor considerable, pero que no proporcionan liquidez inmediata.

El heredero puede recibir un patrimonio relevante y, al mismo tiempo, verse obligado a afrontar determinados gastos, impuestos o costes relacionados con la gestión y adjudicación de los bienes antes de poder disponer económicamente de ellos.

La situación puede resultar especialmente compleja cuando los bienes son difíciles de vender, cuando existen numerosos herederos o cuando el reparto exige alcanzar acuerdos entre varias personas.

Los datos correspondientes a 2025 muestran también diferencias importantes en términos absolutos entre comunidades autónomas. Andalucía registró 10.692 renuncias; Cataluña, 9.719; Madrid, 5.886; y la Comunidad Valenciana, 5.604.

Estas cifras, no obstante, no permiten concluir por sí solas que exista una mayor propensión a renunciar en determinados territorios ni atribuir el fenómeno exclusivamente a cuestiones fiscales. El tamaño de la población, el número de sucesiones y las circunstancias concretas de cada herencia también deben tenerse en cuenta.

Heredar entre varias personas puede complicar el reparto

No todas las renuncias están relacionadas con la existencia de grandes deudas.

En algunas sucesiones, el problema se encuentra en la propia composición de los bienes heredados.

Una finca de escaso valor repartida entre numerosos familiares, una vivienda cuya propiedad queda dividida entre varios herederos o determinados bienes difíciles de vender pueden convertir una herencia inicialmente atractiva en una situación complicada de gestionar.

A estas circunstancias se suman los posibles desacuerdos entre coherederos.

La valoración de los bienes, el reparto de una vivienda, el uso previo que alguno de los familiares haya realizado del patrimonio o la interpretación del testamento pueden generar conflictos que dificulten considerablemente la partición.

Cuando varias personas deben tomar decisiones conjuntamente sobre unos mismos bienes, una sucesión que inicialmente parecía sencilla puede prolongarse durante meses e incluso años.

Renunciar a una herencia tiene consecuencias

La renuncia tampoco debe entenderse como un simple trámite administrativo.

El Código Civil establece que la repudiación de una herencia debe realizarse ante notario en instrumento público. Se trata de una decisión con efectos jurídicos relevantes y que, por tanto, conviene adoptar conociendo previamente sus consecuencias.

Además, que un heredero renuncie no significa necesariamente que la sucesión termine.

Será necesario determinar quién ocupa posteriormente su posición conforme al testamento, si lo hubiera, y a las normas sucesorias aplicables en cada caso.

Esto puede provocar situaciones inesperadas para quienes desconocen cómo funciona el orden de llamamientos hereditarios.

Por ello, antes de formalizar una renuncia resulta recomendable conocer exactamente qué integra el patrimonio, qué posibles obligaciones existen y qué efectos puede tener la decisión sobre el resto de personas llamadas a heredar.

Una tendencia consolidada en los últimos años

Las renuncias experimentaron un importante incremento tras la pandemia y desde entonces se han mantenido en niveles superiores a los registrados anteriormente.

En 2025 volvieron a superar las 55.000, confirmando que se trata de un fenómeno que ya no puede considerarse puntual.

Detrás de cada renuncia existen situaciones muy diferentes: patrimonios endeudados, propiedades difíciles de gestionar, falta de liquidez, desacuerdos familiares o, simplemente, herencias cuyo valor real no compensa las obligaciones que llevan asociadas.

Los datos dibujan así un escenario en el que recibir una herencia no puede entenderse automáticamente como una buena noticia desde el punto de vista económico.

La clave, según los especialistas, está en conocer la situación completa antes de decidir.

Como resume Amelia Buedo, “antes de aceptar o renunciar conviene saber exactamente qué se está heredando y valorar las consecuencias jurídicas de cada opción”.

Una precaución especialmente relevante en un contexto en el que, año tras año, decenas de miles de personas en España deciden apartarse de una herencia.

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