3 pasos necesarios para dejar la chimenea preparada para el frío más intenso

Bosch MarínMadrid
iStock 2238706602

Utilizar leña seca, con una humedad inferior al 20 %, mejora el rendimiento de la chimenea, genera más calor y reduce la acumulación de residuos y la suciedad en el cristal. Deshollinar el conducto antes del primer encendido ayuda a eliminar hollín y posibles nidos de aves, evitando obstrucciones y reduciendo el riesgo de incendio.

Con la llegada del frío y el descenso de las temperaturas, las chimeneas vuelven a ganar protagonismo en los hogares. En un contexto en el que España registró más de 19.000 incendios en viviendas durante 2024 según datos de la Asociación de Técnicos Profesionales de Bomberos y Fundación Mapfre, la prevención y el mantenimiento de las instalaciones cobran especial importancia.

Después de varios meses sin uso, preparar la chimenea antes de encenderla por primera vez ayuda a anticiparse a posibles problemas y a disfrutar del calor del hogar con mayor seguridad durante otoño e invierno.

En este contexto, Bosch Marín, empresa especializada en la distribución de chimeneas, calefactores y soluciones de fuego para exteriores, recoge tres recomendaciones clave para preparar la chimenea antes de la llegada del invierno y reducir el riesgo de incidentes durante su uso.

1. Limpiar el conducto antes de volver a encender la chimenea

El deshollinado o limpieza del conducto es una de las tareas más importantes para preparar la chimenea de cara al invierno. Lo recomendable es realizarlo varias semanas antes del primer encendido, ya que durante los meses de verano es habitual que las aves aniden en el interior de los conductos.

Estos nidos, junto con la acumulación de hollín y otros residuos, pueden dificultar la salida del humo y aumentar el riesgo de incendio. Por ello, revisar y limpiar el conducto antes de retomar su uso permite eliminar posibles obstrucciones y garantizar una evacuación adecuada de los gases de combustión.

2. Utilizar leña seca para mejorar el rendimiento y reducir la suciedad

La elección de la leña también influye directamente en la seguridad y la eficiencia de la chimenea. La madera debe estar bien seca, ya que, cuando contiene demasiada humedad, parte de la energía de la combustión se destina a evaporar el agua en lugar de generar calor. Esto reduce el rendimiento de la instalación y favorece una mayor acumulación de residuos, además de ensuciar más el cristal.

Como referencia, la leña puede necesitar entre 12 y 24 meses de secado natural, dependiendo del tipo de madera y de las condiciones de almacenamiento. Antes de utilizarla, conviene asegurarse de que tiene un nivel de humedad adecuado; como orientación, se recomienda que sea inferior al 20 %, por lo que es preferible comprobarlo con un medidor específico.

3. Comprobar el estado de la instalación

Aunque pueda parecer obvio, después de varios meses sin utilizarla, conviene revisar los principales elementos de la chimenea antes del primer encendido. Comprobar las juntas, el cristal, la puerta, las entradas de aire y el sistema de tiro ayuda a detectar posibles deterioros y a verificar que la instalación funciona correctamente.

Roger Bosch, director general de Bosch Marín, destaca la importancia de dedicar tiempo a la puesta a punto de la chimenea antes de la llegada del invierno: «Preparar la chimenea antes de volver a utilizarla es una tarea que requiere tiempo, pero que resulta fundamental para garantizar la seguridad en el hogar. Un mantenimiento adecuado y el uso de leña seca permiten reducir riesgos, mejorar el rendimiento de la instalación y disfrutar del calor durante los meses más fríos con total tranquilidad».

Contacto de prensa

José David Villarrubia

Bosch Marín

Compartir

Comunicados relacionados